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Rosario Merlín apuesta por las colonias de Acapulco

Rosario Merlín apuesta por el trabajo en las colonias: “El agua, las demandas más sentidas” en Acapulco

Por Juan Manuel Román, Alberto y Juan Antonio

La gestora social reivindica casi cinco décadas de trabajo comunitario, cuestiona las promesas sin respuesta y llama a la unidad ante los problemas que siguen golpeando a los acapulqueños.

ACAPULCO, Gro., 25 de octubre de 2026.— En Acapulco, las necesidades de una colonia no se resuelven con discursos. Se necesitan lámparas que alumbren, drenajes que funcionen, calles transitables y, sobre todo, agua. Es precisamente en esas demandas cotidianas donde Rosario Merlín García busca colocar el centro de su propuesta política y defender una trayectoria que, asegura, comenzó mucho antes de que Morena llegara al poder.

Durante una entrevista, la representante de la izquierda acapulqueña habló de su experiencia en la gestión social, de las dificultades que enfrentan las familias y de la necesidad de que los funcionarios de los tres niveles de gobierno atiendan los problemas de la población con sensibilidad y resultados.

Su planteamiento parte de una idea sencilla: los servicios públicos no deben depender del color partidista de los habitantes ni de la cercanía que tengan con quienes gobiernan.

“Cuando ponemos una lámpara o una calle, no distinguimos quién va a pasar”, sostuvo al referirse al trabajo de gestión que realiza su organización. En su visión, las necesidades de las colonias deben atenderse sin importar si sus habitantes simpatizan con Morena o con otras fuerzas políticas.

La declaración cobra relevancia en un municipio donde las exigencias ciudadanas van más allá de las diferencias partidistas. Para una familia, contar con agua potable, alumbrado o drenaje en buenas condiciones es una necesidad diaria, no una consigna política.

Rosario Merlín apuesta por las colonias de Acapulco. El agua, una de las demandas que más escucha

Al hablar de los problemas que encuentra durante sus recorridos por Acapulco, Merlín identificó el suministro de agua como una de las principales preocupaciones de los habitantes.

También describió el deterioro de las calles y mencionó un caso que ilustra las condiciones de algunas vialidades: en el circuito de Renacimiento al que hizo referencia durante la entrevista, señaló la presencia de un bache en el que ha crecido un árbol.

La imagen es elocuente. Cuando el pavimento se deteriora hasta convertirse en un espacio donde crece un árbol, el problema deja de ser una simple imperfección de la calle y se convierte en una señal de abandono que merece atención.

Merlín sostuvo que los servicios deben llegar a las colonias y no concentrarse únicamente en las principales vialidades del puerto.

Su reclamo apunta a una cuestión de fondo: la calidad de los servicios públicos también se mide en los barrios alejados de las avenidas más visibles, donde las familias necesitan soluciones sin tener que insistir una y otra vez ante las autoridades.

No obstante, la atención de esas demandas depende de la respuesta efectiva de las dependencias responsables. La gestión puede abrir puertas y dar seguimiento a los expedientes, pero corresponde a las autoridades competentes resolver los problemas dentro de sus atribuciones.

Casi cinco décadas de gestión, Rosario Merlín en apuesta por las colonias de Acapulco

Merlín afirmó que lleva entre 45 y 47 años dedicada a las gestiones sociales. Explicó que su método consiste en escuchar a los vecinos, organizar comités, elaborar solicitudes y acudir a las instancias gubernamentales que pueden atender cada necesidad.

De acuerdo con su relato, esa forma de trabajo busca que los habitantes no se limiten a esperar una respuesta, sino que participen en la organización de sus comunidades.

La experiencia que reivindica no se reduce, por tanto, a tocar puertas en las oficinas públicas. También incluye formar grupos vecinales capaces de dar continuidad a las solicitudes y multiplicar la organización en otras colonias y localidades.

La dirigente reconoció, sin embargo, que no todos comparten su estilo de trabajo. Su respuesta fue volver al terreno de los resultados: dijo que su motivación está en comprender los problemas de la gente y acompañarla en la búsqueda de soluciones.

Como ejemplos, mencionó los riesgos que representa una calle sin iluminación para quienes regresan a casa por la noche y las consecuencias sanitarias que puede ocasionar un drenaje con brotes de aguas residuales.

Son problemas que afectan de manera directa a las familias, particularmente a quienes tienen que desplazarse a pie o viven en zonas donde los servicios son deficientes.

“No nos vamos a ir”: su vínculo con Acapulco

Cuando se le preguntó por qué decidió continuar en la actividad política en una ciudad que enfrenta tantos problemas, Merlín respondió desde sus raíces familiares.

Afirmó que nació en Acapulco, que aquí permanecen sus vínculos familiares y que no considera una opción abandonar el municipio ante sus dificultades.

“En lugar de correr, tenemos que ayudar, unirnos para solucionar”, expresó.

También dijo que sigue viviendo en la casa de sus padres desde pequeña, una referencia personal con la que busca subrayar su arraigo en el puerto y su cercanía con la vida cotidiana de sus habitantes.

La idea que intenta transmitir es que los problemas de Acapulco requieren compromiso sostenido, no una presencia limitada a los momentos de competencia política.

Pero el arraigo, por sí solo, no resuelve las carencias de una ciudad. El reto consiste en convertir esa cercanía en capacidad para organizar, gestionar y obtener respuestas verificables de las autoridades.

De la izquierda perredista a Morena

La trayectoria política que Merlín describió durante la entrevista está vinculada con las distintas etapas de la izquierda mexicana.

Recordó su participación en el movimiento que antecedió al PRD, su paso por esa organización y su incorporación posterior a Morena. Según explicó, mantiene su confianza en el partido porque considera que representa una alternativa frente a prácticas políticas que, a su juicio, terminaron por alejar a los ciudadanos.

En particular, cuestionó los pactos partidistas que considera contrarios a los principios originales de la izquierda y criticó las imposiciones en la selección de dirigentes y representantes.

Defendió, en contraste, que las decisiones políticas deben responder a la voluntad de la gente y acompañarse de acciones concretas.

Sus declaraciones se producen en medio de la competencia interna de Morena en Acapulco, donde su nombre figura entre los perfiles que buscan encabezar la coordinación municipal del movimiento. La definición interna mantiene en el centro del debate el peso del trabajo territorial y la capacidad de cada aspirante para construir respaldo ciudadano.

En ese escenario, Merlín insiste en que la unidad debe estar por encima de las diferencias personales y partidistas.

El desafío de convertir la gestión en resultados

Hay una frase de la entrevista que resume su postura: los funcionarios deben atender los problemas con sensibilidad humana y acompañar a la población hasta las dependencias que correspondan.

Merlín aseguró que su organización da seguimiento a las solicitudes y que, en ocasiones, regresa reiteradamente a las oficinas públicas para insistir en la atención de los asuntos pendientes.

También exhortó a los ciudadanos a escuchar a quienes acuden a las colonias a ofrecer ayuda, sin entregar por ello su capacidad de decisión política.

“El voto es secreto al final del día y Dios dirá”, manifestó.

Su mensaje busca presentar la gestión social como una labor que debe continuar independientemente de los resultados de una contienda interna. Al mismo tiempo, coloca sobre la mesa una exigencia que no corresponde únicamente a una aspirante, sino a todos los actores políticos: demostrar que la cercanía con la población puede traducirse en soluciones.

Acapulco necesita que el agua llegue a las viviendas, que las calles sean transitables, que el alumbrado reduzca los riesgos y que el drenaje no se convierta en una amenaza sanitaria. Esas necesidades no distinguen partidos ni esperan los tiempos de la política.

Rosario Merlín apuesta por su experiencia territorial y por la organización vecinal para mantener su presencia en la vida pública del puerto.

La prueba más importante, sin embargo, no estará en la fuerza de sus declaraciones. Estará en la capacidad de las autoridades y de quienes aspiran a dirigir el movimiento para que las demandas de los acapulqueños reciban respuestas concretas, oportunas y comprobables.

Porque, al final, para las familias que llevan tiempo esperando agua, alumbrado o una calle en condiciones dignas, la transformación solo adquiere sentido cuando se nota en su propia colonia.


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