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Venezuela: seis periodistas siguen judicializados

Periodistas bajo presión en Venezuela: sindicato denuncia seis casos judicializados y exige garantías para la prensa

Caracas.— La libertad de prensa vuelve a quedar bajo escrutinio en Venezuela. El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) denunció que seis periodistas y trabajadores de medios de comunicación continúan enfrentando procesos judiciales, mientras decenas más permanecen fuera del país, algunos bajo amenazas, según la organización gremial.

El señalamiento coloca nuevamente sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿puede existir una democracia plena cuando periodistas enfrentan procesos judiciales por ejercer su profesión o expresar sus opiniones?

A través de sus redes sociales, el SNTP reclamó la libertad plena para Jonathan Carrillo, Carlos Julio Rojas, Luis López, Gabriel González, Carlos Correa y Rory Branker, a quienes incluyó entre los trabajadores de la prensa que, de acuerdo con el sindicato, permanecen judicializados.

La organización también alertó sobre los periodistas que se encuentran en el exilio. Según su denuncia, son decenas de profesionales que no han podido regresar a Venezuela, mientras algunos enfrentarían amenazas. Por ello, el sindicato pidió garantías que permitan un retorno seguro.

Libertad de prensa, una condición pendiente

El reclamo no se limita a la liberación de periodistas. El SNTP ha planteado una serie de condiciones que considera necesarias para que el diálogo político entre el Gobierno venezolano y sectores de la oposición avance hacia una apertura democrática.

Entre sus demandas figuran el fin de la estigmatización contra periodistas y medios, así como el cese de posibles represalias relacionadas con sus líneas editoriales.

También exige el desbloqueo de medios de comunicación, plataformas y herramientas digitales, además de un acceso efectivo a la información pública.

Para cualquier sociedad democrática, estos puntos no deberían considerarse privilegios. El acceso a la información y la posibilidad de cuestionar al poder son elementos básicos para vigilar el uso de los recursos públicos y detectar abusos.

La justicia también está bajo observación

El reclamo del sindicato ocurre mientras el diálogo político venezolano aborda asuntos institucionales de gran relevancia.

El primer ciclo de negociaciones, iniciado el 6 de agosto y concluido el día 12, incluyó acuerdos relacionados con la renovación del Tribunal Supremo de Justicia y con la recuperación de activos venezolanos depositados en el Banco de Inglaterra para destinarlos a la atención de víctimas de los terremotos ocurridos en junio.

En este contexto, la situación de los periodistas adquiere especial importancia. Una reforma institucional pierde credibilidad si, al mismo tiempo, continúan las denuncias sobre restricciones al ejercicio de la libertad de expresión.

El próximo ciclo del diálogo está previsto para la segunda mitad de septiembre. De acuerdo con declaraciones recientes citadas por medios internacionales, la libertad de expresión podría formar parte de la agenda.

¿Qué pide el sindicato?

El SNTP plantea, entre otras medidas:

  • Libertad plena para periodistas y trabajadores de prensa que considera perseguidos por expresarse.
  • Garantías para el regreso seguro de periodistas actualmente en el exilio.
  • Fin de la estigmatización y de posibles represalias por razones editoriales.
  • Desbloqueo de medios, plataformas y herramientas digitales.
  • Mayor transparencia y acceso efectivo a la información pública.
  • Acceso igualitario a medios y espacios de comunicación.
  • Recuperación y sostenibilidad del ecosistema de medios.
  • Reformas a leyes e instituciones que, según el sindicato, han sido utilizadas para restringir la libertad de expresión.
  • Transformación de los medios estatales en un servicio público plural.
  • Mecanismos efectivos de protección para periodistas y trabajadores de la prensa.

Una democracia también se mide por la libertad de preguntar

El caso venezolano deja una discusión que trasciende las fronteras de ese país: cuando el periodismo es perseguido, limitado o judicializado, la sociedad pierde una de sus principales herramientas para fiscalizar al poder.

Por eso, cualquier proceso de diálogo que pretenda conducir a una democracia más sólida debería contemplar garantías reales para periodistas, medios y ciudadanos.

No basta con hablar de elecciones, instituciones o acuerdos políticos. También es indispensable garantizar que quien investigue, cuestione o informe pueda hacerlo sin miedo a represalias.

La libertad de prensa no debería depender de la simpatía del Gobierno de turno. Debe ser una garantía para todos, especialmente cuando el poder necesita ser cuestionado.

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