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Rocha Moya regresa a gobernar Sinaloa: Morena se deslinda

Rocha Moya regresa a la gubernatura de Sinaloa; Gobierno federal y Morena se deslindan de su decisión

El mandatario reincorporó sus funciones tras 112 días de licencia en medio de una severa crisis judicial y política. Washington lo acusa de vínculos con el narcotráfico, mientras la FGR continúa su propia investigación.

CULIACÁN, Sinaloa. — Rubén Rocha Moya volvió este viernes a ocupar la gubernatura de Sinaloa tras permanecer 112 días separado temporalmente del cargo, en medio de una de las crisis políticas y judiciales más delicadas que ha enfrentado un gobernador mexicano en la historia reciente.

Su reincorporación se produce en un escenario de alta tensión, luego de que autoridades de Estados Unidos lo incluyeran en una acusación federal relacionada con presuntos vínculos con integrantes del Cártel de Sinaloa, particularmente con la facción conocida como «Los Chapitos».

Rocha Moya ha negado categóricamente las acusaciones, sosteniendo que son falsas, carecen de sustento probatorio y responden a motivaciones políticas. Sin embargo, su regreso al despacho estatal tiene un componente que ha elevado la controversia: el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional de Morena se deslindaron públicamente de su decisión.

«De Morena Rubén Rocha en Sinaloa: Con la frente limpia»

El gobernador anunció su reincorporación mediante un mensaje en redes sociales, asegurando que retoma sus responsabilidades «con la frente limpia» y con la convicción de que la verdad está de su lado.

«Debo cumplir el mandato que los ciudadanos de Sinaloa me otorgaron en las urnas», afirmó Rocha Moya, quien el pasado 1 de mayo solicitó licencia temporal ante el Congreso estatal para separarse del cargo mientras enfrentaba las investigaciones abiertas en México tras los señalamientos de Washington.

Durante ese periodo de ausencia, el mandatario compareció ante la Fiscalía General de la República (FGR), manteniendo una postura constante: niega haber cometido delitos y rechaza cualquier relación con organizaciones criminales.

La acusación de Washington contra Rubén Rocha de Morena en Sinaloa

El origen de la crisis se remonta al 29 de abril de 2026, cuando fiscales federales estadounidenses presentaron una acusación formal que incluye a Rocha Moya y a otros nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos.

De acuerdo con el Departamento de Justicia de EE.UU., los señalados presuntamente habrían colaborado con líderes del Cártel de Sinaloa para facilitar el ingreso de grandes cantidades de drogas —incluyendo fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina— a territorio estadounidense, a cambio de apoyo político y sobornos.

Aclaración legal: El propio Departamento de Justicia estadounidense señala expresamente que los hechos descritos en el documento son alegaciones. Los acusados gozan de la presunción de inocencia hasta que se determine su responsabilidad conforme al proceso legal, ya que no existe una sentencia en su contra.

Dos procesos distintos: EE.UU. vs. México

El regreso de Rocha Moya ha generado confusión sobre el estatus legal de su caso. Es fundamental distinguir dos escenarios paralelos:

  1. En Estados Unidos: Se mantiene una acusación formal (indictment) por parte de fiscales federales.
  2. En México: La FGR desarrolla su propio procedimiento bajo jurisdicción nacional. La Secretaría de Gobernación (Segob) ha recordado que las autoridades mexicanas mantienen las investigaciones y han reclamado a Washington la entrega de los elementos probatorios correspondientes.

Que el gobernador haya retomado el cargo no anula la acusación estadounidense ni significa que el proceso de investigación en México haya concluido.

Un deslinde político sin precedentes

La reincorporación de Rocha Moya provocó una reacción inusual dentro del oficialismo. La Secretaría de Gobernación informó que la decisión fue «exclusivamente personal» y no correspondió a una determinación del Gobierno federal.

La dirigencia nacional de Morena también tomó distancia, señalando que no tuvieron conocimiento previo de la medida. En la práctica, Rocha regresó al poder sin presentar su reincorporación como una decisión acordada con el Gobierno de Sheinbaum o con la cúpula de su partido, dejándolo en una posición de aislamiento político institucional.

Sinaloa en la encrucijada

El episodio ocurre en un estado que enfrenta desde hace meses una severa crisis de seguridad vinculada a la disputa interna del Cártel de Sinaloa. El regreso de Rocha Moya no solo tiene consecuencias jurídicas o partidistas, sino que plantea interrogantes sobre la capacidad del Gobierno estatal para recuperar la confianza ciudadana y enfrentar la violencia mientras su titular continúa bajo el escrutinio de autoridades nacionales y extranjeras.

El caso coloca nuevamente a Sinaloa en el centro de la relación de seguridad entre México y Estados Unidos. Washington ha incrementado la presión sobre México para obtener mayores resultados contra el narcotráfico, mientras el Gobierno de Sheinbaum defiende la cooperación bilateral, pero marca límites frente a cualquier acción que considere una afectación a la soberanía mexicana.

Así comienza una nueva etapa para un caso que dejó de ser un asunto local para convertirse en un problema que toca directamente la relación de seguridad, justicia y soberanía entre México y Estados Unidos.

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