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ONU: 645 millones enfrentan hambre en el mundo en 2025

Hambre y paradojas globales: 645 millones enfrentan inseguridad alimentaria en 2025

Por Juan Román Mariche | Notimundo.com.mx
21 de julio de 2026
Mientras los mercados globales ajustan sus estrategias ante nuevas tensiones geopolíticas, una crisis silenciosa pero persistente continúa desafiando a la comunidad internacional. Según el informe anual ‘El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo’ (SOFI 2026), presentado en Roma por la FAO, el FIDA, el PMA, la OMS y UNICEF, se estima que alrededor de 645 millones de personas padecieron hambre en 2025, lo que representa el 7,8 por ciento de la población mundial.
Aunque las cifras sugieren una leve reducción respecto a años anteriores, los expertos advierten que el progreso es frágil y insuficiente para alcanzar la meta de «hambre cero» de la Agenda 2030.

América Latina: una mejora relativa en un contexto frágil

En el caso de América Latina y el Caribe, los datos muestran una tendencia positiva, aunque moderada. La prevalencia del hambre en la región se situó en un 4,8 por ciento, afectando a unos 32 millones de personas. Esto representa una caída consecutiva desde el pico pandémico de 2020, cuando la cifra alcanzaba el 6,1 por ciento.
Es alarmante que 645 millones sufren hambre
Sin embargo, este avance regional contrasta con una realidad estructural preocupante: el costo de una dieta saludable ha aumentado de manera significativa. A nivel mundial, este costo pasó de 2,94 dólares en 2017 a 4,28 dólares en 2025. En América Latina, la cifra es aún más elevada, alcanzando los 4,91 dólares, lo que limita el acceso a una nutrición adecuada para los sectores más vulnerables y explica por qué la inseguridad alimentaria moderada y grave sigue afectando a una cuarta parte de la población global.

La paradoja africana y la presión demográfica, 645 millones sufren hambre 

El informe destaca que África concentra la mayor parte de esta crisis, con 309 millones de personas afectadas. Aunque la proporción de población hambrienta disminuyó ligeramente del 20,3 por ciento en 2024 al 20,0 por ciento en 2025, esta mejora porcentual no se traduce en una reducción del número absoluto de personas. El crecimiento demográfico del continente absorbe cualquier ganancia estadística, manteniendo la presión sobre los sistemas de producción y distribución de alimentos.

La doble carga: desnutrición y obesidad

Uno de los hallazgos más reveladores del análisis es la coexistencia del hambre con el aumento de la obesidad. Mientras en 2012 la obesidad adulta afectaba al 12,1 por ciento de la población, para 2024 esta cifra ascendió al 16,2 por ciento. Este fenómeno refleja una paradoja de los sistemas alimentarios modernos: es posible consumir un alto volumen de calorías, pero de baja calidad nutricional, especialmente cuando los alimentos procesados son más accesibles y económicos que una dieta saludable. La situación se agrava en zonas rurales y afecta de manera desproporcionada a las mujeres.

Vientos geopolíticos y climáticos en contra

El estancamiento en la lucha contra el hambre no es casual. Según Juan Carlos Mendoza, director del FIDA, las metas fijadas para 2030 se han visto obstaculizadas por una convergencia de factores: la crisis climática, conflictos armados como la guerra en Ucrania y, más recientemente, las tensiones en el estrecho de Ormuz, cuyo impacto en las cadenas de suministro y precios de los alimentos aún no se ha calculado en su totalidad en este informe.
Máximo Torero, economista jefe de la FAO, coincide en que, si bien la disminución del hambre por tercer año consecutivo demuestra que es posible avanzar, las proyecciones actuales indican que para 2030 todavía más de 500 millones de personas tendrán hambre, el 56 por ciento de ellas en África.

Reflexión final: 645 millones sufren hambre 

Los números del informe SOFI 2026 no son solo estadísticas; son un reflejo de las fallas sistémicas en la gobernanza global de los alimentos. Reducir el hambre requiere más que incrementos marginales en la producción: exige abordar las desigualdades de ingreso, estabilizar los mercados frente a shocks geopolíticos y priorizar la nutrición como un derecho humano fundamental, no como un lujo de mercado. El reloj de la Agenda 2030 sigue avanzando, y la ventana para una acción decisiva se estrecha.
Este análisis se basa en el informe SOFI 2026 de agencias de las Naciones Unidas. Las proyecciones están sujetas a la evolución de los conflictos internacionales y las condiciones climáticas globales.
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