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La guerra con Irán obliga a EE.UU. a acelerar la fabricación de armas

EE.UU. acelera la producción de armas: la guerra con Irán empieza a cobrar factura a sus reservas

El Pentágono está presionando a la industria de defensa de Estados Unidos para acelerar la producción de armas y municiones, mientras la guerra con Irán ha reducido las reservas de algunos sistemas considerados críticos para la seguridad estadounidense.

La orden revela una preocupación que Washington llevaba meses tratando de contener: reponer rápidamente armamento que puede tardar años en fabricarse.

El subsecretario de Defensa, Steve Feinberg, dio a los principales fabricantes un plazo máximo de 21 días para presentar planes que permitan acelerar las entregas y aumentar la producción de capacidades consideradas prioritarias. El memorando fue obtenido por The Washington Post.

Feinberg fue directo al advertir que los ciclos de desarrollo y producción que duran años ya no son aceptables y pidió ampliar de inmediato la capacidad industrial. También solicitó propuestas para realizar inversiones de capital y ampliar instalaciones que permitan sostener pedidos de mayor volumen.

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, confirmó que el memorando es auténtico y aseguró que el Departamento de Defensa trabaja para incrementar la adquisición de municiones y proporcionar a las fuerzas estadounidenses las armas que necesitan al ritmo que exige la amenaza.

La guerra con Irán acelera el problema en reservas de armas de Estados Unidos

El conflicto ha elevado el consumo de armamento estadounidense, especialmente de sistemas utilizados para enfrentar ataques con misiles y otras amenazas aéreas.

Associated Press reportó que las reservas de interceptores avanzados, incluidos sistemas Patriot y THAAD, han sufrido reducciones importantes durante los meses de guerra. La agencia señaló que las existencias de Patriot habrían caído 65 por ciento y las de THAAD 38 por ciento desde el inicio del conflicto.

La presión llega además después de años en los que Estados Unidos ya había utilizado grandes cantidades de municiones para respaldar a sus aliados y enfrentar distintos escenarios militares.

Por eso, el problema no consiste únicamente en producir más armas. Washington necesita recuperar una capacidad industrial capaz de responder con rapidez si la guerra se prolonga o aparece un nuevo frente.

Entre los programas que el Pentágono considera susceptibles de aceleración figuran nuevos interceptores de defensa antimisiles, sistemas avanzados de misiles superficie-aire, radares móviles, entrenamiento avanzado de pilotos y tecnología espacial para detectar y seguir misiles.

La disputa ahora tiene una segunda batalla: mientras las fuerzas estadounidenses continúan utilizando armamento en Oriente Medio, el Pentágono intenta conseguir que la industria pueda fabricar y entregar el reemplazo antes de que la presión sobre las reservas se convierta en un problema mayor de preparación militar.

Estados Unidos no ha reconocido que se haya quedado sin municiones para continuar la guerra. Pero la orden de acelerar la producción deja una señal difícil de ignorar: mantener una guerra de alta intensidad también pone a prueba la capacidad de fabricar rápidamente las armas necesarias para sostenerla.

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