Afganistán: un millón de niños enfrenta el riesgo de morir por desnutrición
KABUL.— En Afganistán, para cientos de miles de familias, el hambre dejó de ser una amenaza lejana. Se convirtió en una emergencia que está llegando hasta las cunas: un millón de niños padece desnutrición aguda severa y podría morir si no recibe tratamiento a tiempo, alertó este martes Unicef.
La dimensión de la crisis es todavía mayor. De acuerdo con la organización, 3.7 millones de niños afganos sufren algún grado de desnutrición aguda, una situación que afecta especialmente a los menores de edad más temprana.
El dato que más preocupa a los especialistas tiene rostro de bebé: casi cuatro de cada diez niños hospitalizados por desnutrición severa y complicaciones médicas tienen menos de seis meses de vida.
La situación es particularmente grave entre los menores de dos años, quienes concentran más de 80% de los casos de desnutrición aguda severa registrados en el país.
Desde Kabul, el representante de Unicef en Afganistán, Tajudeen Oyewale, advirtió que el tiempo juega en contra de estos menores. Sin atención médica y nutricional inmediata, dijo, el riesgo de muerte aumenta de manera considerable.
Una crisis que no comenzó ayer
Afganistán arrastra décadas de conflictos, desplazamientos, pobreza y emergencias alimentarias. Pero la situación se deterioró todavía más después del regreso de los talibanes al poder en 2021 y el posterior debilitamiento de la economía afgana.
En un país donde millones de familias luchan diariamente por conseguir alimentos básicos, los niños pequeños son quienes pagan el precio más alto.
La desnutrición no significa solamente falta de comida. En los primeros meses y años de vida puede debilitar gravemente el organismo, aumentar la vulnerabilidad frente a enfermedades y convertir infecciones que normalmente podrían tratarse en amenazas mortales.
Por eso, la advertencia de Unicef no se limita a una estadística.
Un millón de niños necesita ayuda antes de que el hambre termine convirtiéndose en una sentencia de muerte.
La organización internacional insiste en la necesidad de ampliar rápidamente la atención nutricional y médica para evitar que la crisis siga cobrando vidas, especialmente entre los bebés y niños menores de dos años.
Afganistán vuelve a enfrentarse así a una emergencia que, lejos de desaparecer, está alcanzando a quienes tienen menos posibilidades de defenderse: los niños que todavía ni siquiera han aprendido a hablar.
Fuente: Unicef / AFP




